22 febrero 2025

Siena - relato publicado en Infonorte digital el 19 de febrero



Siena parece estar detenida en el tiempo. Situada en el corazón de la Toscana, sus calles empedradas serpentean entre murallas y casas de piedra que se asoman desde las colinas doradas bajo los rayos del sol. Cada mañana, el repicar de las campanas de la iglesia despierta a los vecinos que, con la paciencia que caracteriza a los italianos, abren sus tiendas y cafeterías.


Entre ellas, Bianca, una joven canaria apasionada de la historia del arte que se mudó a Italia para estudiar y quedó maravillada ante la belleza de Siena. Trabajaba como profesora en la universidad y, cada mañana, le gustaba recorrer con entusiasmo la Piazza del Campo, donde en cuya plaza con forma de concha, se celebraron tantas y tantas cosas hacía ya muchos años.


Solía sentarse en la escalinata del Palazzo Pubblico, dejando pasar las horas mientras escuchaba música italiana y observaba a los turistas tomando fotos a la Torre del Mangia.


Una mañana de invierno, en la que la ciudad se vio envuelta en una densa niebla, Bianca buscó refugio en una antigua librería donde se sentó a hojear algunos libros mientras disfrutaba de un buen café. Allí se encontró con un antiguo diario que hablaba de leyendas y aventuras de caballeros y, a medida que leía, imaginaba en su mente cómo era vivir en aquella época: siempre montada a caballo, oliendo a pan recién horneado en las calles donde los mercaderes ofrecían telas y especias, vestida con trajes típicos de época donde el corsé te impedía respirar…


Cuando al fin la niebla abandonó las calles, Bianca volvió a casa con el corazón lleno de historias y con la certeza de que, si el destino la había llevado a Siena, era porque esa ciudad guardaba aún muchos secretos por descubrir.


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