Decían que aquel bosque respiraba en silencio. Cada uno de sus árboles, ocultaba secretos que solo los vientos conocían, y entre sus ramas, los pajaritos se volvían cómplices de su misterio. Los visitantes eran recibidos con el crujido de las hojas bajo sus pies, la humedad y el intenso olor a madre tierra. Los solitarios que buscaban refugio acababan siendo parte de sus raíces y, si permanecían allí mucho tiempo, se quedaban atrapados. Tal era la hermosura de ese bosque, siempre vivo y eterno en el corazón de sus habitantes que, allá donde estuvieran, regresaban siempre a él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Un amor prohibido - relato presentado a la revista digital Amalgama de letras
Axel y Aroa se conocieron en una fiesta de verano a la que ninguno quería ir. Entre luces de colores, música de los 90 y cervezas sus mirada...
-
Axel y Aroa se conocieron en una fiesta de verano a la que ninguno quería ir. Entre luces de colores, música de los 90 y cervezas sus mirada...
-
Mi hospital, a cierta hora, se convierte casi en otro mundo: uno paralelo donde suceden cosas que nunca nadie me creería. Aquel turno no fue...
-
Ya desde el inicio de todos los tiempos, el Sol y la Luna se amaban en silencio. Él, ardiente, brillante y apasionado, pasaba los días ilumi...

No hay comentarios:
Publicar un comentario