Lo conocí en la feria. Su voz en mi oído parecía hipnotizarme; sus ojos, negros como el abismo más profundo. “¿De qué tienes miedo?”, me preguntó. Mi piel erizada fue la única respuesta. Y entonces, sentí sus labios en mi cuello. Su mordisco: lento, suave y helado. El mundo se volvió negro, pero desperté más viva que nunca. La sed, como necesidad imperiosa de mi no alma, me consumía. Aún recuerdo aquel instante y me pregunto si le temía a él tanto como a mí ahora mismo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Un amor prohibido - relato presentado a la revista digital Amalgama de letras
Axel y Aroa se conocieron en una fiesta de verano a la que ninguno quería ir. Entre luces de colores, música de los 90 y cervezas sus mirada...
-
Axel y Aroa se conocieron en una fiesta de verano a la que ninguno quería ir. Entre luces de colores, música de los 90 y cervezas sus mirada...
-
Mi hospital, a cierta hora, se convierte casi en otro mundo: uno paralelo donde suceden cosas que nunca nadie me creería. Aquel turno no fue...
-
Ya desde el inicio de todos los tiempos, el Sol y la Luna se amaban en silencio. Él, ardiente, brillante y apasionado, pasaba los días ilumi...
No hay comentarios:
Publicar un comentario